martes, junio 25

Epílogo

No es posible vencer siempre.
La derrota es un suceso cotidiano de la vida.
Sin embargo, no hay por qué sentir vergüenza en la derrota.
Si después de todo, el espíritu sigue sin conquistar... se gana.
Si aún tiene su chispa ardiente de beligerancia.
Si tiene ese deseo férreo de continuar.
De avanzar contra todo y todos.
De cerrar los puños y gritar que a pesar de estar en el suelo...

Solo queda levantarse.

Si caes y tocas fondo, solo puedes ir hacia arriba.

Y que nadie te diga lo contrario.

Jamás.

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Hoy este blog cierra su vida útil. Pasa a ser parte de mis recuerdos.

Tengo muchas razones para ello, todas válidas y todas inválidas, de acuerdo a como se mire. Pero si tengo que pensar en una en específico, creo que es sencilla: estoy cansado.

Este año ha sido desde su comienzo lo más lejos de tranquilo y cotidiano que ha podido ser. En sus 175 días de lo que va, 2013 ha sido un año lleno de martillos sobre mi ser de piedra y diamante. Lleno de fuego abrasador de las fraguas más candentes y de agua helada como los polos. Y ha sido un año aleccionador. Terriblemente y tremendamente aleccionador.

Supongo que no puede haber crecimiento sin sacrificios.

Cuando antes creía haber podido saber como soportar pruebas y perseguir metas, ahora mi perspectiva ha cambiado. Soy más cauteloso, más reservado, más realista/pesimista en lo que puedo o no lograr, me alegra estar obteniendo resultados en lo que espero y como los espero... pero a costa de muchas, muchas otras cosas.

Cuando originalmente abrí este blog, hace 5 años, quería poner en retrospectiva muchos sucesos de mi vida (de ahí el título de blogspot) para verificarles con otra visión. Luego, cuando Spaces Live me obligó a mudar mis operaciones a este blog, esa parte sumamente personal y antigua se vio complementada con mi Yo actual, mis pensamientos e ideas cotidianos. Y este blog cambió radicalmente.

Pero todo llega a su fin, todo lo que nace tiene que morir, prueba de ello es que el año pasado a duras penas escribía en este lugar. Y es que sucedieron muchas: grandes maravillas y pesadillas en mi vida de las cuales apenas me atrevo a hablar, ya no digamos escribir. Situaciones, experiencias, enseñanzas, desencantos, alegrías... no hablé de ello. Preferí vivirlo.

Hace poco más de un mes, mi psykhe estuvo a un paso de ser borrada. Me descuidé, bajé la guardia, y entonces llegó una ola masiva de emociones que no supe controlar y amenazó con liquidarme. Traiciones, rencores, viejos odios, nuevos odios... nada personal. Y no me puedo dar el lujo de ser liquidado en esas circunstancias. Realmente me habría servido escribirlo aquí, pero no lo hice... no en su momento (la entrada anterior lo demuestra) y ahora ya no tengo deseos de proteger con palabras mis ideas.

Ya no hace falta.

Antes mi anonimato protegía mis ideas. Ahora ni eso.

Por eso termina este blog con sus 5 años de camino, con sus 633 entradas publicadas, sus más de 70mil visitas únicas, sus más de 1800 comentarios en las entradas y otros números que ahora no tienen significado real. 

Todo lo valió. Todo.

En esta extinta blogósfera no quiero decir "hasta luego", o "nos vemos pronto" o "volveré".

Hoy quiero decir "Adiós".

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Siempre quise despedirme al ritmo de esta canción:


Si tienen la necesidad de encontrarme, píquenle a este link.

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Quisiera decirles que los extrañaré. Que esta experiencia en Blogger fue maravillosa. Que los llevo conmigo a donde quiera que vaya. Quisiera decir que no soy el mismo, sino una versión mejor de mí. Que aún quedaron entradas en el tintero que algún día verán la luz.

Pero no, eso sería mentir. Y trato de evitarlo.

Por eso me despido con una imagen y una frase este día, el último día de este camino solitario que llegó a su fin...

Los veré cuando los vea...